10/28/2011

El desván de un escritor

“Jooeeeeer!!!” como exclamaría mi amigo Alfonso Merelo, hijo de Tartesos y buen comedor de langostinos en Huelva donde se le sirve con buen mantel, cubertería de plata y vajilla de la Cartuja de Sevilla. Bueno, no me voy a meter con el Gregorito de marras, no merece la pena, pero Jooooooeeeer! menuda pléyade de presidentes institucionales: Gregorito, Trillito, Esperancita, Bonito… Qué le vamos a hacer, es lo que hay, estas son las lentejas, si no te las tomas, las dejas.
¿Por qué me he exclamado? He tenido que subir al desván donde se acumulan las cajas, muchas cajas, archivos de décadas, el asunto es TOP SECRET, novelas y más novelas. He acariciado con la mirada las cubiertas, he leído títulos y más títulos, de muchas novelas ni me acordaba, es como si se hubieran alejado de mí en un tren arrastrado por una locomotora de vapor humeante y pitando quejumbrosa en la noche. Esos viajes nocturnos en esas imponentes locomotoras, me deprimen. Aquellas “hijas” que se fueron hace tiempo volvían a mis manos, las quiero, son el fruto de acres llenos de árboles neuronales que, mimados, supieron dar el fruto que les pedía. Cuantas historias pueden contar los desvanes olvidados, en mi caso, imaginaos, llenos de novelas que son todas mis hijas. Si todos los personajes, si todos los jinetes rompieran los cartones que conforman sus celdas y escaparan para correr y correr de un lado a otro de las estrechas golfas cubiertas con teja árabe, yo abajo en mi cama mirando el techo, ¿los oiría? ¿Se pelearían entre ellos o serían amigos? Sí, todos corriendo por encima del techo de mi alcoba. He subido provisto de la navaja suiza de afiladísimo corte e inmejorable acero para poder rasgar plásticos, cintas adhesivas, cartones. Sí, las he liberado en parte, no a todas, hasta que he cesado de buscar entre esos millares de hijos que parieron mis neuronas. No sigo, esto no es una novela, sólo que estoy descansando frente al ordenador y teclear, para mí, es un placer, un descanso.
Ciao a todos.
Ralph Barby
PD. Se me olvidaba, estamos en tiempo de Halloween.