Félix, eres muy joven todavía y te queda mucho recorrido. Soy Químico Diplomado. Hace como medio siglo, estuve empleado en los laboratorios de una multinacional norteamericana, luego me hice novelista y los de Ediciones Versal, como había escrito y publicado más de cien novelas policíacas entre otros géneros, me ofrecieron la autoría del Manual mencionado y alguna revista me propuso también publicar entrevistas a las policías, a todos los cuerpos de seguridad, y tuve la suerte junto con mi compañera de meterme por todas parte y conocer muchas cosas y a gente, fue muy “diver”, todo se publicó en su día.
Respecto a la casa, entenderás que soy un particular y no monto unos estudios de radio cuyas puertas he palpado con mis propias manos. Mi casa es unifamiliar y no tengo a ningún vecino pegado, muros de cipreses y una perra loba que al galope rodea la casa mientras yo tecleo en el ordenador. Mis paredes son de 30 cms. y de ladrillo gero que sabrás es más costoso que el ladrillo normal.
En los coches, el cristal parabrisas es distinto al de las ventanillas. Los cristales con emparedado de policarbonato, se rompen en tela de araña para que no te degülles. Eso sí, como vayas de cabeza te dejas los sesos y el 5+5 es de tres a cuatro veces más grueso y más duro que el cristal del parabrisas. Si le dispararas con una escopeta de postas, los plomos rebotarían, el cristal quedaría estropeado pero no agujereado. Si le disparas con rifle, como el cañón tiene ánima destroxum, la bala gira a gran velocidad y hace de broca perforante y como habrás visto en algunas pelis, queda un agujerito en el cristal (siempre dependiendo del grosor del mismo). En los coches blindados, la bala no llega a traspasar y queda atrapada. Fíjate en los robos a las joyerías, allí los ladrones van con mallos de picapedreros y a base de durísimos golpes consiguen romperlos. Tiempo atrás bastaba un solo golpe de la ganzúa para hacer añicos una ventana.
Disculpa el rollo, pero es que ya he vivido un poco, gracias a eso se puede narrar.
Un abrazo.
11/17/2011
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
1 comentarios:
Me parece realmente fascinante todo lo que dices y hasta envidiable (sobre todo el tener una casa así).
Lo que decía yo es similar a un estudio de radio pero no igual; se parecería más a la insonorización de un local ruidoso (pero adaptado a los niveles de un casa en la ciudad y por ende, más barato), que luego queda disimulado y no a la vista como suele estar en los estudios (que está así para controlar mejor la temperatura sobre el material y los temas de absorción/reflexión).
Claro está que si no vives rodeado de vecinos y de ruido, todas las medidas adicionales sobran (salvo tal vez por la conservación del calor).
Luego, como químico sabrás las consecuencias que tiene la fibra como el deterioro y la posibilidad de inhalar esporas si queda al descubierto; por eso propongo lo del polímero como recubrimiento porque sé que se vende Pladur recubierto de esos materiales. No es que sea muy fanático de las ideas por ser nuevas (de hecho sería preferible tener unos buenos muros de piedra y paja como antiguamente) pero mientras se construyan las casas en serie hay que buscar alternativas más rápidas y baratas, pero eficientes (cuando ves lo que te ahorrarías en calefacción es que ya apuestas o por algo así o por vivir en una casa-cueva).
En cualquier caso, cuando utilizo materiales en mis escritos, procuro informarme para no caer en tópicos como los de las películas. Por ejemplo, que las varillas que sujetan un conducto de aire también sujeten ochenta kilos adicionales cuando una persona repta dentro es imposible (ya no por las varillas, que son aceradas, sino porque la grapa se desclavaría del hormigón).
Así que lo de los cristales es fascinante por el hecho de que la realidad es más compleja que la ficción y, si la simplificamos al escribir, no hacemos otra cosa que limitar el universo que hemos creado (cuando no se mueve por el reflejo del nuestro).
Si alguno de mis personajes vuelve a disparar a un cristal, prometo documentarme también. De hecho, hay días que el recoger documentación se vuelve una obsesión para mí.
Publicar un comentario en la entrada